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Barcelona, 20 de julio de 2005
José María Fidalgo
Confederación Sindical CC.OO.
Secretario General
C/ Fernández de la Hoz, 12
28010 Madrid
Apreciado amigo,
He leído en la prensa que se publica en Catalunya, tus afirmaciones en defensa de la energía nuclear y sobre la necesidad de incrementar la aportación de la energía nuclear en España.
Leí tus afirmaciones en las páginas de economía de La Vanguardia. Paradójicamente en unas páginas de economía, la redacción del texto no hacía ninguna referencia a los costes de la energía nuclear, a pesar de que en una prestigiosa revista, como es The Economist, hace pocas semanas, se podía leer un artículo donde se cuestionaba la supuesta ventaja económica de la energía nuclear.
En La Vanguardia se podía leer, en palabras tuyas, que ‘la energía nuclear tiene virtualidades indudables’. Imaginamos que entre las ‘virtualidades indudables’ de esta fuente de energía cabe destacar que es la única fuente de energía que, a pesar de las substanciosas ayudas públicas que ha recibido desde sus orígenes ha sido incapaz de pasar la prueba del mercado. Y la demostración de ello se tiene si uno es capaz de analizar e interpretar el escandaloso trato de favor que ha recibido por parte de los gobiernos para poder continuar vertiendo kWh en la red desde el momento en que los mercados de la energía se desregularon o liberalizaron. Aún hoy, los analistas financieros del mercado mundial dudan que una fuente de energía, cuyo coste de construcción se eleva a mas de 2.000 $/kW instalado (siendo optimistas) pueda competir con otras fuentes mucho más baratas, a no ser que los gobiernos le otorguen, una vez más, jugosas subvenciones como las que se le han otorgado hasta el día de hoy.
Hasta el año 1973 los gobiernos de los países de la OCDE otorgaron a la energía nuclear mas de 150 mil millones de dólares para proyectos de investigación y desarrollo. Entre 1974 y 1992, se le otorgaron 168 mil millones más, mientras a todas las energías renovables se les otorgaba solo 22 mil millones. La extravagante promoción de la energía nuclear a través de Euratom (el Tratado Europeo de la Energía Nuclear) no está incluida en estas cifras. Tampoco las cifras que el gobierno francés ha dedicado y continua dedicando a la energía nuclear, pues permanecen secretas. Se pueden estimar el monto de las ayudas públicas estatales a la energía nuclear en todo el mundo en una cifra que supera el billón (1012) de dólares. Y solo unos 50 mil millones se han dedicado a las energías renovables. ¿No crees que ya es hora de decir basta a este enorme despilfarro?, ¿No crees que comienza a ser hora de hacer las paces con el planeta y reorientar las políticas energéticas para empezar a hacerlas sostenibles de verdad?
Si un país se encadena a la energía nuclear tendrá enormes dificultades para desarrollar las energías renovables. Un ejemplo de ello lo tenemos en Dinamarca, un pequeño y dinámico país europeo que ya a comienzos de los años 80 su Parlamento, haciéndose eco de la oposición ciudadana a la energía nuclear, tuvo la valentía de adoptar una resolución que impedía la construcción de centrales nucleares. Como resultado hoy Dinamarca es una potencia mundial en tecnología eólica y exporta a todo el mundo, dando trabajo a miles de personas y generando una enorme riqueza económica. En cambio en España, las comunidades autónomas de Catalunya y Extremadura, con un importante parque nuclear que causó enormes problemas económicos a las empresas que se enzarzaron en su construcción, no son precisamente pioneras en energías renovables. En el lado opuesto tenemos, Aragón, Navarra y Galicia que no construyeron centrales nucleares, como han sido capaces de movilizar los recursos necesarios para desarrollar de forma importante las energías renovables.
Además si un país se encadena a la energía nuclear, incurre en una enorme deuda ecológica con las futuras generaciones, pues se les traspasa un legado radiactivamente envenenado: la gestión, durante siglos, de los residuos que el ciclo del combustible nuclear genera, empezando por las montañas de estériles de la minería de uranio, pasando por los cientos de miles de toneladas de uranio empobrecido y de combustible irradiado y acabando con el plutonio contenido en las barras de combustible irradiado, con el cual se pueden fabricar decenas de miles de bombas atómicas.
Pero la energía nuclear produce solo electricidad, y con electricidad se cubre solo una parte de la demanda energética de una país. ¿Qué pasa con la otra parte?. ¿No te habrá pasado por la cabeza proponer que la electricidad cubra todas las necesidades de energía de España? ¿O proponer que la sociedad española funcione solo con electricidad nuclear?
Aprendamos del pasado y de los enormes problemas económicos que causó la construcción de las centrales nucleares hoy en funcionamiento en España. No queramos repetir la historia de fracasos de la energía nuclear.
Un país que quiera ser competitivo de verdad, avanzado tecnológicamente, solidario con los sistemas naturales, culturales y sociales, debe apostar decididamente por las energías limpias y renovables, desarrollando las tecnologías que permitan captar los flujos de energías libres que se manifiestan en la biosfera terrestre, fruto de nuestro viaje planetario alrededor del Sol, y aprovecharlos para que todas las personas humanas podamos disponer de una vida digna y saludable.
Y no dudo que en este camino, Comisiones Obreras sea un actor importante.
Deseando que el máximo dirigente de Comisiones Obreras no se alinee con aquellos sectores sociales que generan riqueza material a base de espoliar los sistemas naturales de la Tierra y dominar a las personas, se despide cordialmente
Josep Puig i Boix, Dr. Ing. Ind.
Grupo de Científicos y Técnicos por un Futuro No Nuclear
Vice-presidente de EUROSOLAR – Asociación Europea por las Energías Renovables
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